La cavitación algunas veces se confunde con la falta de lubricación, la cual suele ser la consecuencia de la cavitación y no la causa de la misma.
Esta condición generalmente se debe a la presencia de aire suspendido en el aceite.
Las cantidades excesivas de aire en el aceite no permiten formar una película lubricante adecuada.
La restricción total o parcial de la entrada de la bomba también crea cavitación.
Dependiendo del grado de cavitación, las superficies en rotación se erosionan, se rayan, se manchan o se excorian.
La temperatura excesiva del aceite algunas veces es resultado de la falta de lubricación, pero ésta no es necesariamente la causa directa. Esta condición la produce generalmente el sistema debido al enfriamiento indebido del mismo, la presión excesiva del aceite que pasa por las válvulas de descarga y por el exceso de fugas en el sistema de bucle cerrado. Las temperaturas excesivas de aceite suelen reducir la viscosidad del aceite o el espesor de la película lubricante que se requiere para lubricar las superficies giratorias.
Dependiendo del grado de gravedad de la temperatura del aceite, las superficies giratorias se erosionan, se rayan, se manchan o se excorian.
La causa más común de la lubricación inadecuada es la presencia de agentes químicos contaminantes en el aceite hidráulico, tales como el agua. El agua no sólo causa que la lubricación de las superficies giratorias sea insuficiente, sino que también provoca cambios químicos no deseados en el aceite y en las superficies adosadas.
Dependiendo del grado de gravedad de esta lubricación incorrecta, las superficies giratorias se decoloran, se rayan, se manchan o se excorian.














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