La contaminación abrasiva probablemente es la segunda entre las causas más comunes, pero identificables.
Esta condición suele tener que ver con el sistema y se debe a la introducción de partículas abrasivas extrañas que dañan las superficies críticas al desplazarse por el mismo.
Estas partículas abrasivas generalmente son más grandes que el espesor de la película de aceite requerida para lubricar las superficies de las piezas.
La falta de lubricación también puede deberse a la presencia de contaminantes de tipo abrasivo que crean conductos de fugas excesivas entre las superficies giratorias críticas.
Según el tamaño y la cantidad de contaminantes abrasivos que pasan a través del sistema o que tocan las piezas, se produce desgaste, acanaladuras, rayaduras o ranuras en las superficies giratorias.














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