El exceso de velocidad algunas veces está relacionado con la falta de lubricación, que suele ser consecuencia del exceso de velocidad y no causa del mismo.

El diseño de las transmisiones hidrostáticas impone ciertos límites en cuanto a la velocidad de trabajo. Cuando se exceden las limitaciones del diseño de una máquina, algunas piezas se separan o se desvían, imponiendo cargas excesivas sobre superficies pequeñas de estas piezas.

Esta superficie pequeña suele encontrarse en el borde exterior de las piezas giratorias y debido a la carga excesiva impuesta sobre la misma pierde su lubricación. Según el grado de importancia del exceso de velocidad que crea la carga excesiva y la pérdida de lubricación de las piezas giratorias, se causan arrollamientos, ranuras, manchas o excoriaciones.